lunes, 29 de junio de 2009

PRESENTACIÓN


Lo prometido es deuda… Y la deuda, es tan parecida a la esperanza que da miedo…

Tengo el orgullo y el agrado de poder brindarles todos los detalles de la presentación:

EL OCASO DEL CAOS
[Espiral Calipso Ediciones - http://www.espiralcalipsoediciones.blogspot.com]

[Sábado 11 de Julio – 22hs (más puntual que inmediatamente)- Taberna Vasca (Lamadrid 236-Arrecifes, Pcia de BsAs)]

Músicos invitados: Hakuna Matata (Canción Amiga)

Conseguí tu ejemplar escribiendo a espiralcalipso@yahoo.com.ar o leandrogabilondo@hotmail.com … En breve (sigo prometiendo), más info sobre lugares físicos-temporales donde podrán comprar está edición…

A sólo 15 mangos:

Tenga en cuenta que su valor monetario (la peor falacia y desgracia de este mundo), es menor al de un litro de cerveza con inflación, idem al valor de un corte de pelo en Santa Fe y Oro, e incluso, todavía menor al precio de una tarjeta telefónica que solo es utilizada para abatir la paciencia de su pareja.

AYUDE A LOS ARTISTAS INDEPENDIENTES
(Siempre y cuando su hija no se enamore de uno de ellos)


Espero haber sido contundente sin histerias, los dejos con otro texto del OCASO DEL CAOS… anhelo que los incite a querer chusmearlo de pe a pa y que puedan sentir el maravilloso olor de sus hojas impresas.

Hasta la próxima.
Que se mejoren.



Leo

DOMINGOS

Sé muy bien, con toda impaciencia, que el ocio llegará algún día con La Revolución. Y que ni una cosa ni la otra vienen de la tristeza o de la impotencia.

Paco Urondo, Cada día que pasa.

El sol deambula como perdido por las calles llenas de siesta, y la gente toma helado porque sí, porque es domingo y hay que hacerlo. Se ponen gorras de mimbre, buscan un pedazo de verde y se tiran Off porque sí, porque es domingo y les da vergüenza no hacerlo. Los padres divorciados llevan a pasear a sus hijos porque sí, porque es domingo, y porque el abogado de su esposa le gano la pulseada y sólo le permitió un día. Las madres divorciadas se revuelcan con el abogado o con el carnicero en su casa porque sí, porque es domingo y no están los nenes durante toda la tarde. La gente va a la cancha porque sí, porque es domingo y el futbol es así, no es necesario dar explicaciones. Los empleados de McDonalds laburan el domingo porque sí, porque los padres divorciados llevan a comer a sus nenes y por muchísimos porque sí. Los novios van a Plaza Francia porque sí, porque es domingo y es una salida tan cursi, original y rutinaria que a nadie le da culpa. Muchos estudiantes de Letras leen alguna obra en francés porque sí, porque es domingo y se sienten obligados a hacerlo, la secta de sus compañeros de cátedra así lo requiere.

El sol comienza a agacharse y se escapa de a poquito entre el humo y el horizonte de la metrópoli. Se prenden sigilosamente las luces de las calles, poniendo en evidencia esa sensación entre noche y día, ese ratito tan natural que pone triste a los hombres de cualquier ciudad.
Leo

jueves, 18 de junio de 2009

PÓNGANSE CÓMODOS

Queridísimos/Queridísimas (y todo lo demás también)

Pasen y vean, entren y lean, siéntanse como en su baño o en la heladera de la casa de su abuela.
EL CAOS QUE TE PARIO los invita a degustar de este suplicio digital, de esta prórroga eterna del ciberespacio, donde las palabras seguirán siendo palabras más allá de su soporte, su intención y su incertidumbre.

En esta primera aparición, es de mi absoluto agrado presentarles la llegada al mundo de una nueva edición de cuentos (prosemas, relatos, narración breve, y que se yo cuantas cárceles literarias más) llamado EL OCASO DEL CAOS, el cual bajo el soporte de papel impreso, saldrá a la luz en unos 20 días “aproximadamente”, ya que a los empleados de las imprentas les creo menos que a una colegiala en celo.
Este libro, ha sido íntegramente editado por la editorial independiente rosarina ESPIRAL CALIPSO - http://www.espiralcalipsoediciones.blogspot.com -, y su autor, quien les está manchando el monitor, en el próximo post (no puedo sacarme esa costumbre de prometer) dará a conocer fecha, hora y lugar de la mismísima presentación, junto a toda la información que sea necesaria para que puedan contar con un ejemplar en sus bibliotecas, en su mesita de luz, en el fuego de su asado, o bien, si Usted es peluquero, le permito ubicarlo en la sala de espera, para que Marta, Betty o Dora, hagan lo que les plazca con él, incluso robárselo sin que nadie se de cuenta.

Esto ha sido todo por hoy, los dejo con un texto del OCASO DEL CAOS, a manera de anticipo o por algún consuelo ansioso.

Si es que puede, disfrútelo.
Hasta la próxima.
Que se mejoren.


Leo

ENERO DE CIUDAD

Las zapatillas tiradas. Con su quietud divina, su paciencia esperando, llenando ese pedacito de verano porteño que te abraza.
El ventilador tímido, tomando ese protagonismo temporal que lo fortalece en su misma esencia. Con su viento eléctrico que se besa con la brisa natural que entra por la ventana, una brisa silenciosa con olor a vereda mojada.
El televisor rezonga por lo bajo como si estuviese muy lejos, como sólo cumpliendo el papel que debe cumplir a las dos de la madrugada.
Plata sobre la mesa, monedas redondísimas, como inservibles, con un destino marcado y premeditado; rutinario y absurdo, destino de subterráneo, sólo hasta 9 de Julio. Ahí donde todos padecemos la muerte por unos minutos, en esa embajada ilegal del infierno.
Afuera nada, con ese todo en calma, como desubicado y vergonzoso. La noche lo acerca a sí mismo, a esa naturalidad de ruido precioso. Se escucha un estallido, tres o cuatro minutos, otro más; será algún que otro rompeportón que habrá sobrado del 31. O será, no sé, uno de esos robos que no salen en el noticiero ni en la radio, de esos que nos enteramos a veces, cuando vamos a “Lo Fernando” a comprar mortadela a la tardecita. Él suele contar esos sucesos mientras limpia la máquina, él se queja; de la policía y de la cuchilla. Sostiene que las de ahora no cortan como las de antes.
El ventilador sigue con su ritmo. Su monótono viento mueve la tapa de un diario viejo, de unos quince días atrás. El cenicero intacto, con ceniza espesa y con dos colillas húmedas. Vaya uno a saber por qué, siempre noto esa humedad infundada, inerte. Nunca voy a saber de dónde sale ese agüita espesa que rodea los ceniceros, los maquilla, los viste de gala, los hace ser eso que son, el lugar común de tantas nostalgias y agonías.
El calefactor abiótico, como un gordo bueno lleno de granos, haciendo todo para no molestar, invernando, sacó número y espera su turno.
El teléfono mudo, descansando, guardando esos secretos instantáneos, esas historias de toneladas de muzzarela, carne, napolitana o pollo, ocupado y equivocado, no quiero ninguna promoción, aguantame que ya llego, te amo, yo también, cortá vos, no, cortá vos, corto yo ¿te enojás?, mañana estoy ahí, una abrazo, otro, cuidate hijo, te quiero, yo también, Jennifer, 20 añitos, entrega todo, 100- 60- 95, salvaje y simpática, somos seis, te hago $350, ¿quién te pensás que sos?, más barato no me dejan, no nos alcanza, es una pena Negri.
Las llaves colgadas, frías, me las quiero pasar por la cara, cansadas, aburridas de abrir siempre las mismas puertas, de pasar el día en los mismos bolsillos y mochilas, afligidas, resignadas, con un llavero que nunca eligieron, con eso tan impuesto como la religión y el hombre, algo tan sencillamente humano.
El calor aparece de a ratos, se va, o eso parece. Transpiro la frente, pongo la cara en la hélice, me hago feliz, sonrío, me divierto, digo tonterías, las palabras rebotan, se escucha raro, como el boceto universal de la voz de los marcianos. Vuelve otra vez el calor, es húmedo, el viento lo lleva y lo trae, van armando un olor, un dejà vu de olor, sonrío de vuelta, me gusta ese olor y no sé qué es. Creo que viene del cenicero, o viene de mí, no sé, puede ser la noche o el recuerdo, eso que producen las ráfagas de placer trivial, el lujo íntimo. Pueden ser las ganas, cerrar los ojos y ver tus muecas, tan precisas, tan naturales, como cuando leímos “After such pleasures”, no sé qué puede ser, igual creo que mucho no me importa. Debe ser algo que quedó acá, un momento vago que se quedó flotando en el aire, esa promesa de ir a caminar por Plaza Armenia.

Leo